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Se dice que las piedras volcánicas son nuestras abuelas; ellas han estado aquí desde el principio de los tiempos viendo la evolución de la tierra y han guardado muchos secretos. Son nuestra memoria ancestral pues vienen del centro de la tierra. Por ello, dentro del temazcal, en algunas tradiciones, se le cuenta a las piedras lo que nos sucede, se ofrenda y se les pide que nos sane. Las piedras se colocan en el centro del temazcal, en el ombligo. Pero ellas no trabajan solas, para ello necesitan del fuego, el que todo sana, el que todo disuelve y el agua que nos invita a fluir y eleva nuestro rezo y nuestros pensamientos a través del vapor.
Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu. Los cuatro elementos se hacen presentes en el temazcal, nuestros cuatro cuerpos: físico, emocional, intelectual y espiritual se desintoxican, se purifican, se sanan.

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El Temazcal es de las más antiguas enseñanzas que existen, para la purificación del cuerpo, la mente y el espíritu, para nuestros antepasados era tan importante que le llamaban limpiaCe- Pahtli, “la primera medicina” del hombre.

Al adentrarnos en el vientre de la madre tierra, cada elemento del ritual obedece a un orden y un diseño proveniente del legado de sabiduría de nuestros ancestros. Al temazcal se introducen un grupo de piedras calientes que posteriormente se bañan con agua de hierbas medicinales elevando la temperatura del lugar. al entrar en este templo ancestral y de transformación se pronuncian palabras mágicas de mucho poder, decretando así la intención de sanar nuestras relaciones con todo lo que somos y lo que nos rodea: nuestra familia, amigos, enemigos, la comida, el cuerpo, la infancia, la enfermedad etc.

El temazcal es una ceremonia espiritual que a su vez es una terapia integral por los beneficios, físicos, psicológicos, mentales y energéticos que proporciona a través de la vivencia, el vapor de agua y las plantas medicinales.