Con el favor del Creador terminamos el año, algunos terminamos con razpones, cansados, fatigados o golpeados, otros terminamos intactos, sin raspaduras ni fatigas.
Algunos con los que nos encontramos este año, abandonaron el camino, otros no lo terminaron, otros más murieron, nosotros seguimos de pie, seguimos cantando y seguimos rezando.
Las adversidades que enfrentamos nos fortalecieron y nos templaron.
Caminamos cuando el entorno era hostil, cuando el frío calaba, cuando el terreno no perdonaba errores.
Cada paso fue una decisión:
seguir cuando otros se detenían,
avanzar cuando lo fácil era volver atrás, Cantamos cuando no teníamos aliento, tocamos tambores aunque nuestras manos se quemaran, soplamos caracoles cuando no había aliento para hacerlo, pusimos copal en piedras candentes, encendimos fuego y entregamos ofrenda, gritamos fuerza y se nos otorgo.
Algunos de nuestros pasos fueron torpes, algunos de nuestros movimientos imperfectos,
pero nunca desistimos de nuestro objetivo.
El día de hoy seguimos de pie y eso es solo gracias al Creador, a la fuerza que proviene del soplo del Gran Espíritu.



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