Al finalizar el Temazcal, el practicante del Temazcal es purificado por el Fuego, el elemento más antiguo, es el gran purificador, no existe ninguna impureza que le resista. El Fuego tiene como finalidad hacer que se manifieste en el practicante del Temazcal la Voz de la Conciencia profunda que nos censura toda falta al Deber, que destruye en nosotros todo lo que se opone al Bien, al Ideal; que toma la forma del remordimiento que nos quema y tortura, y luego se  transforma en el Arrepentimiento, que nos purifica, ayudándonos a expiar. Es el instinto del  todopoderoso que puede tornarnos en un servidor de la evolución, un constructor, un iniciado  en el Templo del Amor y de la Sabiduría.

El fuego está asociado a la idea de vida y salud (calor en el cuerpo), para el aprendiz de Temazcal es  considerado como un “agente de transformación” pues  todas las cosas nacen del fuego y a él vuelven.
El fuego como agente destructivo y de renovación se lo encuentra en todas las culturas ancestrales, para los cuales es un elemento que actúa en el centro de toda cosa, el fuego y la vida, poseen algo en común ambos para alimentarse, necesitan comer vidas ajenas.
Ya es el fin, fuimos probados y purificados por los cuatro elementos, ahora ya somos parte del Temazcal, hemos pasado las pruebas  que el gran Espíritu nos ha entregado, ahora queda en nuestras manos continuar el camino con nuestras propias pruebas y purificaciones en la búsqueda de la verdad y así encontrar la luz que nos inspire a comprender los formidables misterios de la vida.

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