El Temazcal es una ceremonia sagrada de purificación asociada principalmente con las tradiciones del México Antiguo y sus tribus.
En todas las culturas y tribus donde se hacía, la acción principal es la misma: se colocan piedras calientes en un espacio cerrado. Luego se vierte agua sobre las piedras para producir intensas oleadas de calor.
A veces se queman o trituran hierbas en las piedras calientes o se añaden al agua para generar una fragancia relajante, esto último es lo que hacemos en Neigua.
La estructura física de nuestro Temazcal es permanente y construida con piedra.
El simbolismo de la ceremonia es entrar al útero de la Madre Tierra, oscura, fértil y cálida y Revivir nuestra gestación.
En el Interior, nos sentamos en círculo ya que este, es un símbolo poderoso, en él todos somos iguales y como la vida nos enseña, no hay inicio y final, solo transformación.
La entrada del Temazcal, mira hacia el Este, origen de nuevos comienzos, el lugar donde el sol inicia su viaje al amanecer cada día.
Se vive en cuatro tiempos o puertas y se recorre la vida a través de la palabra, la acción, la emoción y el pensamiento.
¿Por qué participar en la ceremonia de Temazcal?
El temazcal es un Círculo mágico donde se mezclan plantas, sonidos, calor, aguas medicinales y sabiduría ancestral.
Entramos al vientre de nuestra madre para salir renovados, fortalecidos y llenos de gratitud.
El Temazcal engloba tanto comienzos como finales. Cada vez que participamos en una ceremonia, emprendemos un viaje al centro de nuestro ser, unidos a los demás en el temazcal y a la vez, en soledad. Se trata de nacimiento, muerte y renacimiento.
Durante el temazcal se pone a prueba nuestra fortaleza física y mental, nos vamos forjando como Guerreros.
Fisiológicamente , el Temazcal ayuda a armonizar el sistema nervioso autónomo, creando un nuevo equilibrio interno y regulando los altibajos emocionales y energéticos. Limpia órganos y tejidos.
Psicológicamente, fomenta la sensación de bienestar, paz y autoestima.
Es una herramienta poderosa para el crecimiento personal y también nos proporciona herramientas para afrontar dificultades específicas, turbulencias emocionales y traumas.
Participar en la ceremonia del Temazcal tiene un valor intrínseco.
No se trata de una experiencia competitiva; no hay competencia para ver quién aguanta más tiempo.
La experiencia vivida y los logros espirituales se miden según los progresos de cada quien.
Participar de un Temazcal o hacerlo como disciplina nos convierte en Guerreros para poder enfrentar los retos de la vida diaria.

